Belice / Guatemala

     
 

Belice

El paso fronterizo de México a Belice nos llevó unos 45 minutos. Realizamos trámites similares a los que hicimos al entrar en México. No tuvimos que pagar nada por entrar en Belice. El cambio de México a Belice es bastante grande. Hablan un inglés muy raro y pasan del color mestizo al negro, negro, negro oscuro. Belice lo cruzamos en dos días y realizamos un total de unos 300 kilómetros.

   La carreteras son peores y en numerosas ocasiones hemos tenido que esquivar algunas tarántulas de la carretera y a la salida de Belice cientos de cangrejos que cruzaban de noche de una laguna al mar, a largo de unos cinco kilómetros. Pasamos a la ciudad de San Pedro en Cayo Ambergris desde Belice City. Dejamos las motos en el parking de un hotel durante una noche para cruzar a la isla. En el hotel nos dijeron que no había problema, y nosotros nos fiamos, las tapamos un poco y por los pelos cogimos la última lancha que salía hacía la isla. Nos empotraron a unos 30 en una patera y en una hora estábamos en San Pedro. Esa noche nos alojamos en un hostal en la playa de lo más barato pero que no estaba mal. Al anochecer estábamos en la habitación con un hambre de la leche, nos asomamos al pasillo, y una pareja de israelíes que tenían un huevo de comida china nos invitaron a cenar, de nuevo no pudimos negarnos a tal invitación. Estuvimos charlando con ellos bastante tiempo y después a la camita que mañana tocaba otro día a contrareloj.

El día siguiente fue día de buceo. Jaime hizo Snorkel y yo fui al famoso Blue Hole. Los dos lo pasamos bastante bien y tuvimos la oportunidad de ver varios tiburones Gata a nuestro alrededor, mantas, tortugas, meros gigantes, etc. Otra vez por los pelos cogimos la última lancha que regresaba a Belice City. Por suerte las motos estaban como las dejamos el día anterior. Y aunque eran las 18:00 h. y ya era de noche, decidimos llegar hasta la frontera para el día siguiente cruzar a primera hora a Guatemala. Por abandonar Belice tuvimos que pagar 10 USD.

Guatemala

Para entrar a Guatemala tuvimos que estar un par de horas en la frontera y fumigar las motos. Los trámites nos costaron 14 USD por persona. Guatemala nos recibe con una pista de 25 kilómetros destrozada y llena de baches. En Guatemala se puede distinguir zonas de densa selva, y otras zonas de selva baja llena de palmeras y otro tipo de vegetacion. El paisaje guatemalteco, que nos acompañó durante todo el recorrido por este país lo describimos como un enorme jardín salvaje perfectamente cuidado .

De camino a la ciudad de Guatemala pasamos por el lago Petén Itza, Río Dulce y pasamos la noche en Mariscos, un pueblo a orillas del lago Izabal. La señora del hotelito en el que nos alojamos nos preparó una cena espectacular. Era como nuestra propia casa ya que estábamos solos. El alojamiento bastante básico, nos costó 40 Quetzales, unas 1.000 pesetas. Dentro de Guatemala, el sitio que más nos ha gustado ha sido el lago Atitlán. Situado a 1.600 metros de altura, está rodeado por doce pequeñas poblaciones y tres volcanes. Para llegar al lago hay que descender desde la carretera principal. Durante el camino las vistas que se pueden contemplar son espectaculares. Los habitantes de los pueblos indígenas que lo rodean tienen sus propios dialectos, culturas y vestimentas tradicionales. Destacan por su carácter amable, aunque a algunos no les gusta ser fotografiados. El pueblo más importante y bonito, es Panajachel. Éste es el pueblo que dispone de mejores vistas, razón por la cual actualmente se encuentra prácticamente invadido por el turismo.
 

   Por esto nosotros decidimos pasar la noche en San Pedro La Laguna. Aunque se encuentra al otro lado del lago frente a Panajachel, llegar allí nos llevó casi dos horas. El trayecto desde la carretera de Quetzaltenango hasta el lago es impresionantemente bonito, un sin fin de curvas a través de unos paisajes únicos. Rodamos la ultima media hora de noche con prisa y algunos nervios, a pesar de que nos habían recomendado no conducir de noche por esta carretera, por la probabilidad que había de sufrir algún asalto. San Pedro goza de un ambiente mucho más joven y menos turístico. Los turistas que nos encontramos fueron principalmente mochileros, tanto de Europa como de Estados Unidos. Como ya nos ha pasado anteriormente, nos hubiese gustado quedarnos aquí algunos días más en San Pedro, pero al ir demasiado justos de tiempo debíamos continuar con la ruta prevista.

Realizamos una parada en Chichicastenango antes de continuar camino a la ciudad de Antigua. Chichicastenango es un pequeño pueblo donde la población indígena mantiene viva sus tradiciones. Principalmente compran y venden sus productos en el colorido y tradicional mercado de los jueves y domingos. Una buena experiencia fue comer en el mercado, junto con gran parte de la población indígena. Antes de que anocheciese tomamos los motos y continuamos dirección Antigua. Durante los últimos 10 kms, se nos hizo de noche, y la conducción era extremadamente peligrosa. Por la carretera caminan numerosas bicicletas y personas sin ningún tipo de señalización. Muchos vehículos circulan con alguna luz fundida o con las luces largas continuamente conectadas. La carretera estaba repleta de pequeños socavones a los que debíamos estar alerta en todo momento, para no sufrir un accidente. Por fin llegamos a Antigua.

  Antigua es uno de los destinos mas populares de Guatemala. A pesar de sus 50.000 habitantes, es una ciudad bastante tranquila, estructurada en torno a su plaza central. Las calles están adoquinadas y el trafico de vehículos es escaso. En un recorrido de unas tres horas, visitamos la plaza y su catedral, los monasterios de San Francisco, Santa Clara y las Capuchinas y el mercado de artesanía de la ciudad. La oferta de servicios hoteles, restaurantes, Internet…en esta ciudad es amplísima. A tan solo 30 minutos se encuentra Guatemala, dónde entre una cosa y otra, acabamos quedándonos seis días. La ciudad de Guatemala esta estructurada por zonas y distinguidas por números. Nuestros anfitriones españoles Santi e Iván nos trataron estupendamente y nos acogieron en su céntrico y enorme piso de la zona 10. Mas que su casa parecía un centro social, por la cantidad de gente que entraba y salía. Al portero de la entrada le teníamos loco. Seguro que Santi e Iván en más de un momento pensaron que no se iban a poder librar de nosotros. Y no les faltaron motivos. Nos trataron estupendamente y nos sentimos como en casa. Lo pasamos bastante bien.

Ésta era otra de esas paradas técnicas de las que se sabe cuando empiezan pero nunca cuando acaban. La ciudad de Guatemala no tiene un interés turístico especial, por lo que tuvimos que buscar interés en otras actividades, como la escasa vida nocturna que por aquí existe. Nos costó mucho acostumbrarnos al hecho de que a la una cerraban los bares y las discotecas. Los últimos invitados que entraban en las discotecas eran los policías que metralleta en mano cerraban el garito. Por ello como nosotros no simpatizamos con las armas y la violencia terminábamos las fiestas en casa de Santi e Iván, ósea en casa. En nuestras numerosas salidas nocturnas sabiamente guiadas por nuestros anfitriones, conocimos a mucha gente. Munick, Lucrecia, la cuache, y su amiga Claudia, que termino haciéndose mas amiga de Jose que de nadie. Rodrigo, Cuyo y su hermana Memeca, Monchis, Moruta ( moreno hijo de puta ), la Rosibel, Chepita…

  Durante nuestra estancia en la ciudad de Guatemala apenas salimos de la zona en la que nos alojamos, la zona 10. Como en muchas grandes ciudades de América, existen zonas de inseguridad por las que puede ser peligroso circular y en las que algunas personas acostumbran ir armadas. En principio la idea era permanecer en la ciudad de Guatemala únicamente dos días y después dirigirnos hacia las islas de la bahía en Honduras para practicar submarinismo. El huracán Iris afectando de lleno exactamente a esa zona de Honduras Guatemala y Belice, nos hizo cambiar de planes. Aunque Iris paso, ya no teníamos tiempo para ir a bucear a las islas, por lo que nos quedamos realizando este resumen de lo que ha sido el viaje hasta hoy dia 10 de octubre.

 Desde España nos llegaban malas noticias. A nuestro padre Jose Maria "alias Capitán Araña" le tocaba pasar por quirófano para realizarle una operación. Afortunadamente todo salió bien y desde Guatemala deseamos que se recupere pronto y le mandamos un beso muy fuerte para que se le pase ya esa racha de accidentes que lleva en estos últimos meses. A través del correo electrónico mantenemos contacto con nuestra familia a los que mandamos desde aquí un beso enorme. También queremos saludar a nuestros amiguetes de Fuente del Fresno, Localia TV… con los que continuamente compartimos experiencias de esta maravillosa e inolvidable travesía.